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Una Actividad Nueva Para Verano-

Como ya la mayoría de los chicos están de vacaciones quiero proponerles una

actividad nueva…

Yo soy una fanática de los libros antiguos, de los cuales mi preferido del

momento es “Una Niña Anticuada” de Louisa May Alcott. ¡Aprendo tanto cuando

me meto y me pierdo en un mundo tan diferente al mío! Encuentro que en ese

mundo tan extraño de hace más de un siglo, se esperaba mucho más de los jóvenes

(damas y caballeros) de lo que se espera de ellos hoy en dia. En aquel entonces, la

palabra adolescente no se utilizaba para referirse a la gente mas joven. Sus padres y

autoridades les delegaban tareas grandes e importantes, cosas que a padres y adultos

del mundo moderno ni se les ocurriría encomendar. Por ejemplo, los adultos delegaban

a los jóvenes actividades como: coser y remendar ropa, cortar árboles, memorizar

poemas largos, cosechar alimentos del campo, cocinar para la familia, cuidar animales

grandes, entre otras. Los jóvenes leían libros gruesos, aprendían latín, griego, francés y

mucho más.

Hoy por hoy, la mayoría de padres se consideran afortunados si su “adolescente”

se mantiene despierto durante sus horarios de clases y mantiene el celular apagado

durante la cena. Muchos padres ni sueñan con que su hijo(a) haga otra cosa en su

tiempo libre que no sea dormir o entretenerse frente a la tv con internet (a veces ambas

cosas simultáneamente). Durante las vacaciones puede ser aun peor. La expectativa

de los padres es que, entre viajes, la playa y fiestas, sus hijos(as) que no se metan en

muchos problemas.

Tu te preguntarás, “¿Habremos perdido gran cosa al no tener que trabajar

tanto?” y yo te diría que sí. Hemos perdido una gran habilidad. Nuestra habilidad de

crear.

Casi todo lo que hacían los jóvenes de antaño era crear algo, mejorar algo

y aprender algo. No solo para ayudarse a sí mismos, sino para ayudar a otros

también. Actualmente, nuestras vidas giran alrededor de servirnos, entretenernos y

trabajar a favor de nosotros mismos. Pero hay un sentir profundamente satisfactorio

que experimentamos cuando creamos algo o mejoramos algo para otros. Es una

satisfacción mucha más profunda de la que puede dar cualquier película, o el tomarse

otro auto-retrato en el espejo de tu baño para Facebook.

 

Así es que, este verano, en vez de perdernos en un maratón de un programa

de televisión cualquiera, el reto es leer un libro clásico

 

Si no tienes alguno de estos

libros en tu casa, en internet puedes encontrar una serie de sitios que ofrecen

libros los cuales ya no exhiben derechos de autor. Las dos páginas siguientes son

completamente gratuitas: www.projectgutenberg.org, www.manybooks.net . Si tienes

un teléfono “inteligente” hay varios aplicativos para bajar y leer libros de este tipo. Si

se te cansan mucho los al por leer en una pantalla, www.loudlit.org brinda una gran

biblioteca de libros que han sido grabados con locución, para ser escuchados.

Si prefieres leer un libro tradicional en papel, Penguin Classics vende una gran

variedad de títulos antiguos. Si eres como yo y te gusta el olor y el sentir de un libro

auténticamente añejo, busca en ebay bajo el género de antigüedades, muchas veces

se venden lotes de 10, 15 o hasta más por precios muy cómodos.

Si no sabes por cual comenzar, aquí van algunos que siguen siendo populares de

generación en generación:

1. La Autobiografía de Benjamin Franklin

2. Anne de Green Gables por Lucy Maud Montgomery

3. Vida en el Río Mississppi por Mark Twain

4. Orgullo y Prejuicio por Jane Austen

5. Oliver Twist por Charles Dickens

Una vez hayas terminado alguno de estos libros, espero que te inspires para hacer

más que simplemente estudiar, entretenerte y trabajar para ti misma(o) solamente,

sino que descubras lo grandiosa que puede ser esta vida cuando intercambias:

entretenimiento por aprendizaje, servirte por servir a otros y perder tiempo por crear.

¡Que pasen un verano grandioso!

– Carla Hornung